Melancolía,
ese sinsabor que se encuentra en el paladar de los desahuciados, como
un alimento de dolor sin gracia que tienen los que han perdido la
esperanza, como esa sensación de que se ha perdido todo sin siquiera
haber tenido algo. Una emoción que estremece y a la vez absorbe a
quien la sufre, mientras aquellos degustadores la esperan, la
adquieren con impaciencia y a la vez con desgano.
Para
mí, tú, mi melancolía eres como el devenir del tiempo, como un
monumento que pareció llegar para quedarse y sin embargo se lo llevó
el viento, un vistazo a la realidad a través de los ojos de una
bella mentira, estando tú en mi pero sin estar yo en ti, en los
recuerdos, en las memorias, en aquella brisa que pasó, me estremeció
y luego se fue.
¿Cómo
seguir después de ello? si al caminar es difícil siquiera respirar,
es como vivir sin vendas en los ojos, sin esa miel llamada esperanza
que endulza a los días, es tan complicado como tú, tan complicado
como yo, y a la vez parece algo tan simple como seguir viviendo,
saboreando la melancolía que se me ha dado, como un alimento
insípido que no puedo dejar de probar deseando que sepa a algo.
Pensar,
pensarte, pensarme, me hace desear que estuvieras aquí y también
que no estés, como si mi resignación no me permitiera ver más
allá de lo que es, como si al final entendiera que la felicidad de
uno puede mellar la de otro, como si deseara tenerte aquí, pero
también deseara verte libre, vivir es complicado, tan complicado
como tú, tan complicado como yo...

creo que más que melancolía lo que tienes es dolor y muchas dudas
ResponderEliminary para la melancolía algarabías + no incertidumbres